Una de las ventajas de este método es el desarrollo de la capacidad de retener fácilmente.

En el estudio tradicional, los alumnos no memorizan más que de vez en cuando, de forma que es una capacidad no estimulada ni desarrollada. Los niños que siguen el Método Suzuki aprenden a memorizar y a reproducir ritmos y melodías desde el principio gracias a la escucha. Los comienzos son con piezas cortas que el alumno va memorizando y reteniendo. A medida que el niño progresa las piezas van siendo más largas, pero el niño sigue reteniendo y memorizando las piezas anteriores, ejercitando constantemente la memoria. El resultado es que el niño, de una manera fácil y progresiva, acaba memorizando sonatas de cuatro movimientos tan cómodamente como ha retenido una canción folklórica de cuatro frases.

Al principio, no se les pide saber leer música para reproducir sus piezas. La música es un medio sonoro como el lenguaje y, al igual que en este, no se espera de un niño que aprenda a leer antes de enseñarle a hablar. Así las nocines de lectura y teoría musical se incluyen más tarde, cuando el niño tiene ya desarrollada naturalmente su habilidad para escuchar y reproducir los sonidos musicales.

Los profesores de lenguage musical que trabajan con los alumnos Suzuki aprecian su vivacidad y capacidad de concentración. Un poco tiempo los niños aprenden a leer y escribir los sonidos que reconocen fácilmente tras sus años de instrumento.

Todo este entrenamiento de la memoria y la concentración se reconoce inmediatamente en el trabajo instrumental. El entrenamiento y desarrollo de una buena capacidad de memoria y concentración hace que la interpretación del instrumento sea más fluida. Un mal desarrollo de la capacidad de retención hace que la memorización de la obra se convierta en una dificultad añadida a la que entraña la propia interpretación.

Los alumnos del método Suzuki dan conciertos de más de una hora de duración sin partitura alguna, lo que da muestra del desarrollo alcanzado en memoria y concentración a la vez que refuerza y estimula estas capacidades.

Durante el periodo de preparación de un concierto se ha notado que la manera de tocar de los niños mejora y que la concentración y la agilidad se agudizan.

Se ha observado que este entrenamiento repercute claramente en la mejora de su trabajo y aprovechamiento escolar.

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